Pastelerias

Domingos sin pasteles no son domingos !!!

Tartas de boda en Valencia: como transportarlas

Las personas más mayores que lean esto seguro que recuerdan cuando eran algo más pequeños y, los domingos, que era el día en que las familias solían juntarse para comer juntas, o bien que salías para merendar en casa de los abuelos, los tíos, a jugar con los primos, etc. tus padres, antes de llegar, siempre paraban en una pastelería para tener el detalle de llevar algo, en este caso pasteles para después de comer o para merendar con un café.

Esa tradición parece que se ha perdido y es una de las más emocionantes que hay. Por ejemplo, si vas a casa de tus hermanos, o en general a una casa donde hayas niños, el mero hecho de aparecer con un pequeño detalle les ilusiona y más aún al ver algo dulce como son los pasteles. El juego de colores, la tentación de probarlos antes de comer incluso, o esas ganas que hacen que no puedan comer bien porque quieran guardar un gran hueco para ese pastel que ya han decidido con los ojos o marcado con sus deditos, es algo que te saca una sonrisa y con lo que pasas un momento mágico.

No te creas que llevar unos pasteles es caro. No lo es, en realidad por muy poco dinero, puedes conseguir un momento único que atesoras toda la vida porque todos hemos sido niños alguna vez y todos hemos tenido esa ilusión por algo que han traído y que no suele ser habitual, porque tampoco es cuestión de comer pasteles todos los días, pero, de vez en cuando, no está mal, al contrario.

¿Quién no ha sido de los que ha comprado una docena de pasteles, o menos, dependiendo de las personas que fueran, y ha acabado partiendo trocitos de cada uno? Es lo más habitual y lo mejor que hay para que todos coman de todo, degustando así un manjar que deleita el paladar y hace que te sientas muy bien, sobre todo si el pastel es de primera calidad como ocurre en el caso de los pasteles y dulces de La Rosa de Jericó.

Desde nuestra pastelería te invitamos a que hagas la prueba. Anímate y, este domingo, si vas a casa de un amigo, un familiar, etc. prueba a llevar unos pasteles. Da igual que haya niños o no, la ilusión de recibir algo, y en este caso un dulce que a todo el mundo agrada, puede hacerte pasar un domingo perfecto.

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