En una boda hay muchos detalles que tener en cuenta, ¿verdad que sí? Está el vestido de la novia, el del novio, la tradición que marca “algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul”, y miles de detalles que, cuando te vas a casar, quieres que salgan bien para que puedas recordar tu boda como en un sueño.

Pero, ¿te has fijado que muchas veces se recuerdan las cosas por la comida que se ha tomado? Si no te gustó la comida normalmente dices: “me lo pasé muy bien pero la comida malísima”. En cambio, si la comida estuvo a la altura no tienes miedo a decirlo y recalcarlo, a recomendar el sitio donde has estado de boda o donde has ido como invitado porque te han dado una muy buena impresión.

Eso es lo que en La Rosa de Jericó, tratamos de inculcar, porque, ya sea que vayas a hacer una boda de alto postín, o no tengas demasiado dinero para poder celebrar una gran boda, hay algo que no deberías olvidar de ofrecer de gran calidad: la tarta de bodas.

Una tarta de bodas es como el vestido de novia solo que lo compartes con todos los invitados y así todos se sienten partícipes del evento (la comida puede gustarles o no, pueden pedir otra cosa y, quieras o no, no es algo que compartan al 100%), pero la tarta sí, y por eso, ¿por qué no ofrecer una tarta hecha al estilo tradicional con ingredientes de primera calidad y una garantía de que, una vez la pruebes, no vas a tener duda que la recordarás toda la vida?

Eso lo puedes conseguir con las tartas de bodas de La Rosa de Jericó donde cuidamos al más mínimo detalle la tarta de bodas para que sea lo más especial para ti y que no solo te acuerdes de ella por su sabor sino también por su diseño.

Una vez que la pruebes, sabrás de lo que te estamos hablando. Y compartir esos momentos con tus invitados, seguro que hace que la boda sea todo un éxito. ¿Por qué no las pruebas?