La reconquista de la capital del Turia comenzó con la ocupación del Grao el 23 de abril de 1238. Entre los capitanes y caballeros que acompañaban al rey Jaime I, se encontraba un hombre de extraordinaria valía, que además era consuegro del propio rey, D. Pedro Ximén de Urrea, Señor de Alcalatén.

Desde este lugar y estableciendo el Cuartel General en Russafa, se preparó el asalto final a la capital rodeándola de tropas. Los moros, impresionados, no quisieron entablar batalla ante la táctica desplegada. Firmaron la capitulación y el monarca cristiano hizo su entrada el 9 de Octubre de 1238, día de Sant Donís.

A partir del primer centenario se celebró la efeméride con una procesión al Monasterio de San Vicente Mártir de la Roqueta. Ya entrado el siglo XV, la fiesta adquirió nuevos caracteres, se conservó la parte religiosa y comenzaron los fuegos artificiales.